Cantabria es verde

La Bahía de Santander desde Peña Cabarga

Una de las primeras impresiones que se lleva el viajero al llegar a Cantabria, ya sea por avión, carretera o tren, es lo verde de su paisaje. Esperemos que no sea la única que se llevan de vuelta a casa.

Sí, salta a la vista el verdor de Cantabria, y eso, amigos, es porque llueve a menudo, aunque no tanto como antaño como me repiten los más viejos del lugar cada vez que reniego cuando veo caer gotas.

Si sólo llueve, coges el paraguas o el chubasquero y tira que te vas pero… ay de ti si la lluvia se acompaña de temporal de viento. No hay protección que te salve, quedas empapado ya que los paraguas poco pueden hacer y acaban doblados por la fuerza del aire.

Si durante vuestra visita os coincide con un temporal, os recomiendo tomar precauciones y acercaros a verlos desde algún acantilado, playa, mirador o allá donde os pille, es todo un espectáculo.

A algunos viajeros les sorprende el clima cántabro, pero yo les repito que ese verde de sus valles no se pinta solo, se riega a menudo.

¿Es verde o no es verde? Vistas desde el Mirador Sur de Peña Cabarga

A pesar que la tecnología ha evolucionado mucho el grado de acierto de las previsiones meteorológicas, sigue siendo una ciencia y no se puede predecir de forma exacta. Siempre pueden girarse las nubes o el viento y que un día soleado se torne en gris y lluvioso, y al revés.

¿Qué quiero decir con todo esto? A Cantabria no puedes venir a buscar el buen tiempo, que lo hay y muchos días, ya que no sabes nunca como hará.

Si te coinciden buenos días, aprovéchalos al máximo, y si te salen lluviosos coge el paraguas y un buen sombrero, y a vivir Cantabria que son dos días.

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