Querido lector, el pasado mes de junio os hablaba de la huella artística de Okuda en la tierruca y ya os avanzaba que su décima intervención estaba en camino.
Dicho y hecho. En seis meses ya se ha culminado esa obra y el faro de Ajo ha cambiado su tradicional color blanco por la multicolor marca de la casa del artista cántabro.
La polémica está servida, la obra no ha dejado indiferente a nadie, ni por su impacto ni por su coste.
Lo que no se puede negar es que esa falta de unanimidad en el proyecto no ha hecho más que alimentar el morbo y que aún más visitantes se hayan acercado a verlo, llegando a la nada despreciable cifra de 40.000 turistas en solo tres semanas.
Faro blanco o faro multicolor
Los detractores aseguran que el Faro no debía haberse tocado y menos en los tiempos que corren mientras sus defensores aplauden que se haya convertido en otro punto de interés turístico, un revulsivo para la zona y por su originalidad.
El desacuerdo con el proyecto llevó a que Cinco Asociaciones culturales pidieron, sin éxito, su paralización, y la coalición Izquierda Unida lo ha llevado a la Fiscalía para que investigue lo que ellos consideran un “atropello patrimonial”.

El tercero en discordia, el propio artista, se manifestaba de este modo en esta entrevista que levantó ampollas por sus afirmaciones.
Una intervención con su estilo, pero sin personalidad
Perdonadme que me moje, pero personalmente creo que esta intervención debería haberse aplazado ya que no era para nada prioritaria. Además, encuentro que evidentemente la obra lleva el sello colorido de Okuda pero le falta personalidad, un toque con motivos más marineros dado su situación geográfica.
Quién haya visto alguna obra de Okuda ya las reconoce, y el Faro es una más, pero sin destacar especialmente, salvo por la belleza paisajística de su ubicación.
¿Se ha exagerado o qué?
Sea como fuera el Faro ya está pintarrajeado, en principio durante los próximos 8 años, y está recibiendo la mirada de muchos curiosos.
No sé lo que opinarán ellos, pero sí que me gustaría saber qué opináis vosotros.
¿Os gusta como ha quedado o preferís el original? ¿No le falta un poco más de originalidad respecto a otras obras de Okuda?
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